Hola, sois muchos los que me pedís desde los distintos perfiles en las redes sociales que os indique sitios a los que ir o visitar, y mira por donde hoy os cuento la última mini escapada que nos hemos pegado.

Antes de nada, he de reconocer que los domingos soy un poco haragán y que me levanto temprano para sacar a Chloe y después me cuesta mucho ponerme a pensar en un plan… pero el pasado domingo lo tuve claro.

Era un domingo tonto, justo después de Semana Santa. Es como si los pueblos estuvieran de resaca tras el frenesí cofrade esperando que llegue el verano, pero son días aprovechables para otras cosas. Nosotros decidimos ir de visita a Archidona, en Málaga. A menos de una hora de la ciudad.

Justo al lado del que muchos conocen como el “Índio” pero que antequeranos y archidoneses llaman “peña de los Enamorados”.

La verdad es que siempre que paso por aquí me quedo fascinado viendo la silueta tan curiosa que recorta la peña sobre el horizonte. Un espectáculo.

Seguimos. Archidona es considerada una de las joyas del barroco arquitectónio andaluz. Sus calles, sus casas, sus palacios y sus iglesias son dignos de una visita más pausada pero bueno, es lo que hay.

como buenos turistas, en la plaza Ochavada
Hacía un frío que pelaba

LA PLAZA OCHAVADA. Un espacio único que recuerda al visitante que las poblaciones barrocas contaban con un gran “salón” público en el que los vecinos pudieran reunirse. Mientras Alejandro se puso a hacer fotografías con su cámara (una de sus aficiones) yo me dediqué a bichear en las apps recomendaciones gastronómicas.

Todas me dirigían a la Escuela Santo Domingo pero antes, quisimos subir a la ermita de Gracia.

Pedazo de mirador desde el que se ve todo Archidona, con la Peña y la Sierra de Gracia. La gente sube andando disfrutando del paisaje y de los restos de la muralla e incluso de un camino iniciático que hay marcando las estaciones del Vía Crucis pero, un domingo a las 2 de la tarde, a diez grados y con ropa de entretiempo, lo que menos queríamos era andar.

El santuario estaba cerrado pero, bajando de nuevo hacia la ciudad, a mitad de camino nos llamó la atención la pequeña ermita del Cristo. Una construcción del siglo XVIII en cuyo interior se venera un crucificado de la misma época y que es parada obligatoria en la romería del 15 de agosto. Para que os lo voy a negar, me fascinan las ermitas pequeñas. Pensar en la energía que lleva la gente en sus oraciones o en sus promesas. Y esta, estaba llena de estampas de recuerdos, de agradecimientos a la intercesión divina.

Esta es la entrada a la ermita
El Cristo del que os hablo

Bueno, pues tras la parada mística fuimos a la Escuela de Hostelería de Santo Domingo. No busquéis foto porque nos dimos con la puerta en las narices. CERRADA. Y es que las apps, a veces juegan estas malas pasadas.

Con las paredes de los estómagos pegadas y más hambre que un perro chico deambulamos por las calles del centro histórico. MARAVILLA

Iglesia de San Francisco

Merece la pena perderse por los rincones de Archidona pero el hambre pudo más. Hartos de dar vueltas, volvimos a la Ochavada y allí encontramos el restaurante ARXIDUNA.

Entramos y la verdad, dudamos. Leímos que era el santuario de un chef y pensamos “clavada segura y platos de muestra, puaj”. Pero bueno, nada más llegar la amabilidad del camarero y descubrir que está ubicado en una antigua iglesia y que los comedores están excavados en la roca nos convencieron de que había que quedarse.

De pronto, vimos que a las mesas de al lado llegaban unos platos muy especiales que explicaba el camarero como si necesitaran de un libro de instrucciones y llegó la carta. Precio medio 10 euros, ASEQUIBLE. Tamaño SUFICIENTE PARA SACIARNOS (que ya es difícil) 2 Puntos a su favor pero a ver el sabor…

Y OH DIOS MÍO. De 10… Atentos a las fotos:

Aperitivo: un macarron salado ÑAM
Ajoblanco con pistachos, perlas de AOVE y mosto
Gofre (sí gofre) con foie. Después de esto puedo morir. No he probado cosa más rica en la vida, Dios mío.
Lasaña de “vaca” con una salsa picante que quita las tapaeras del sentío
Y una carne a la brasa. SALIVO

Todo esto, con una tarta de queso, cafés y 4 bebidas… ¡menos de 50 euros! TRIUNFAZO

Pero vamos que tras probar los platos, bien podrían cobrarnos más porque es de las mejores cocinas que hemos degustado nunca.

Llega la hora de felicitar al cocinero y resulta que es el joven chef Rubén Antón, finalista a la mejor tapa creativa del Madrid Fusion en 2016. Señores, me quito el sombrero ante el talento de los jóvenes cocineros andaluces… Además consciente de hasta donde pueden llegar los bolsillos.

VOLVEMOS SEGURO.

Coche y siesta

Menos mal que nuestro AUDI a3 es el coche más placentero del mundo para conducir y que además con eso de tener un limitador de velocidad, garantiza que no rebasemos los límites de velocidad. En las Pedrizas, hay tramos de máximo 100 y 80 kilómetros hora. (gracias AVISA Sevilla por la recomendación)

Bueno, pues esa fue nuestra escapada. A la próxima os venís…

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