Me piden que mi blog lo dedique a las sanas formas de diversión. Y yo me pregunto ¿existen?

Somos nietos de una filosofía judía que no griega, en la que el disfrute conlleva inherente la desgracia, el pecado, lo malo, el desgaste. Sufrimos por gozar. Nos matamos por ser los mas guapos, los mas divertidos, los mas in y si, obtenemos satisfacción, pero también pagamos un precio.

Un precio que merece la pena. Para dos días que vamos a estar aquí…

Yo soy de los que opinan que si la diversión no es de por si saludable, sí que sana, que cura almas. Hay que reírse de uno mismo y con los demás. Es la única forma. Relativizar todo. Eso indica inteligencia.

Por lo pronto voy a divertirme perdiendo dos o tres neuronas viendo Yo soy Isa. Llámame suicida.

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