He tardado en escribir esta entrada pero debía hacerla.

Puede parecer que escribo con retraso, pero quería tomarme el suficiente tiempo para ver con distancia las cosas. Soy periodista y los informadores tenemos una obligación, hacer las preguntas correctas para provocar ideas. Para sacar a relucir todas las caras de la verdad, que son muchas.

Por eso que haya dejado pasar más de un mes para hablar del niño que ha transformado nuestras conciencias: Gabriel.

También quería esperar para poder decir lo que acabas de leer con toda la certeza.

Necesitaba ver la reacción de los que se acercan al improvisado monumento a la memoria de Gabriel que hay en el Puerto de Almería. Si lo hacían con morbo, con curiosidad o simplemente con las ganas de hacerse una foto.

No sé si lo sabéis pero he pasado parte de la Semana Santa en Almería y me he dado cuenta de que todo el mundo tenía presente a este niño. Pensaba en un principio que era una moda, pero no. Por ejemplo, los niños de mi cofradía (La Caridad) portaban unos báculos con un lazo azul, el color de la bufanda de Gabriel, y todos se sabían la historia. Sin edulcorarla. Todos me contaban que Gabriel tenía una mamá y un papá que no vivían juntos pero que se querían y que había una persona mala que no quería que fueran felices y que por eso decidió romperla por la unión que tenían, es decir, Gabriel.

Entonces viendo esa traducción de la tragedia es cuando me dí cuenta que este caso trasciende a cualquier otro similar de desaparición y muerte de un menor. Pero ¿por qué?

Quise ir a la Ballena. Se construyó mucho antes de la muerte pero que ahora es cuando ha adquirido significado.

Está cubierta de notas de más que dolor, cariño. Recuerdos, velas, flores, juguetes y por supuesto, pescaditos. La gente que se acercaba no lo hacía con afán exhibicionista, al contrario, iban con paz, con tranquilidad, rezando a quien creyeran e inmediatamente se marchaban.

De hecho, me dio vergüenza tomar estas fotos pero quise que vierais cómo se encuentra el monumento. Creo que a David Bisbal, cuando lo visitó con su hija y su sobrina le pasó algo parecido.

Por cierto, imagino que en breve, esa ballena, tendrán que someterla a una limpieza porque se van acumulando los posos del cariño.

Sabiendo la respuesta de los niños, viendo la reacción espontánea de los visitantes, y observando como sigue de presente Gabriel en los medios me asaltan las preguntas de periodista que os decía al principio.

¿Por qué este caso es distinto al de otros menores desaparecidos y con un final similar?

¿Qué ha provocado que nos sintamos conmovidos, identificados y emocionados? ¿Es quizás por el papel de la madre? ¿Se puede decir que Patricia convirtió su desgracia en la de todos?

¿Es una trágica fábula con moraleja inesperada?

Otra pregunta que me asalta. Es una mujer la autora de la muerte, así lo confesó, en el caso de que hubiera sido un hombre, ¿se hubiera planteado como un caso de violencia de género? ¿Es quizás el momento de plantear una revisión de esa ley? ¿Por qué no es eficaz?

Otra cosa que me planteo y, por favor, no veáis una doble intención. Me lo cuestiono de la manera más fría e imparcial posible. Leedlo así, os lo ruego. En este tiempo, hemos aprendido a pensar políticamente correcto. Es decir, debemos pensar que todo el mundo es inocente a priori, sin prejuicios. Pero en este caso, se da la circunstancia de que la personas sospechosa aglutina todos los prejuicios de una sociedad insana: mujer, inmigrante y negra.

Quizás hemos hecho el esfuerzo de borrar esa contaminación de nuestra mente para luego darnos cuenta de que la casualidad los hace concurrir. La gente lo ha visto a través del prisma del racismo y el machismo pero ¿no es acaso otro síntoma de machismo el pensar que una mujer por serlo no puede sentir la pulsión de asesinar a un niño? ¿solamente le podemos otorgar el rol de mater a una mujer? ¿Por qué no a un padre?

Ahora que lo menciono, el padre. Una figura que llama mucho mi atención. En los cuentos, en los mitos, cuya función es hacernos más asimilable la realidad, siempre hemos tenido al hombre como el valiente. El contrario al mal. En esta historia, el oponente al mal no es ni tan siquiera la madre, ni el padre, es el propio Gabriel. La víctima es quien ha traído la venganza. Para siempre va a estar presente en la memoria de quien quería borrarlo.

Es el momento de replantearnos la forma en la que asumimos y contamos este tipo de noticia. Gabriel ha roto nuestros convencionalismos creados en milenios de historia.

De su muerte tenemos que sacar muchas lecciones. Nos ha enseñado la verdad. Cualquier persona puede albergar el mal dentro. Cualquier persona puede albergar el bien y nunca serán equiparables.

Y la última pregunta:

¿hay posibilidad de revertir esa tendencia?

Os dejo el enlace a un artículo muy interesante sobre este tipo de crímenes sin aparente explicación:

El mito del Padrastro y El Infanticidio.

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