Perdonadme aquellos que no seáis de Almería. Esta entrada a lo mejor no va destinada a vosotros, pero después de las cosas que veo en mi ciudad, no puedo guardarme la opinión.
Cada año, trato de pasar algunos días de Feria en mi tierra. Supone reconciliarme con mi pasado, reencontrame con amigos del pasado y, por supuesto, disfrutar de mi familia. Desde hace unos años, observo la degradación de las fiestas de mi ciudad con estupefacción.

Como cada día detecto algo que no me gusta y que, a lo mejor, se ha estropeado por una mala gestión, pienso que puede ser un defecto mío. Que veo las cosas de otra manera a consecuencia del paso del tiempo; el descreimiento de la madurez.

Por eso, hoy he querido ir a la Batalla de Flores. Para quien no lo sepa, es una cabalgata por el centro en la que desde las carrozas se lanzan flores y serpentinas. Por decirlo de algún modo, la gran explosión de la fiesta en la calle. Y eso esperaba encontrar. NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD.

Lo primero llego al Paseo, gran arteria social de Almería. Me coloco en una esquina a esperar. Para mi sorpresa, agradable, veo a muchas mujeres vestidas de flamenca. Por fin. Cómo cansa la excusa del calor para no arreglarse en esta Feria. Por favor. Tras esperar unos minutos comienza la cabalgata y con ella, la decepción.

La encabezaba una representación de músicos municipales que no tocaban ningún instrumento. Es más, caminaban “whatsappeando” ¿habrá algo más desilusionante que un músico con su corneta bajo el brazo? poco después me entero que el alcalde estaba unos metros más arriba, en la Puerta de Purchena, por lo que sospecho que, ante él, sí que tocaron. (al fin y al cabo es el que paga)

Tras ellos una suerte de marionetas gigantes neumáticas. Lo único animado del desfile.

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A continuación, una retahíla de carrozas que parecían conducir a un funeral más que incitar al jolgorio. Todas en silencio, ocupadas por personas que ni se molestaban en sonreír y que ni lanzaban flores ni confeti siquiera. (el desfile se llama Batalla de las Flores, que conste)

Atención a la escena. Carroza de una asociación vecinal con dos señoras de mediana edad sentadas a mujeriegas como en una vespa antigua, pelo recién peinado, camisetas de Decatlón, pantalón pirata y bolso cruzado del chino. Vamos un cuadro. Parecían dos viajeras de la línea 2 esperando parada. ¿qué hacen ahí? ¿matar la ilusión de los niños que buscan fiesta?

Sigo describiendo. Carroza con dos niñas de las que podemos ver los miopes desde lejos. Es decir, perímetro amplio. Sentadas una junto a la otra comiéndose un bocadillo y con un ramo de claveles blancos en la mano que les queda libre. Les gritan desde la acera ¨FLORES¨ Su respuesta: ¨NOOOOOO ESTAS SON PA MI¨ ¿Para ti? ¿Quién eres? Si estás ahí es para eso precisamente. Pagamos esas flores todos. Luego nos preguntamos acerca del origen de la corrupción, de ahí mismo, del esto me lo quedo porque es pa mi.

Siguiente carroza, señora entre 80 y la muerte, con una melena rubia llena de bucles vestida con un traje de gitana datado en los años en los que Naranjito era solo un proyecto y el árbol del Paseo era un arbusto. La mujer trataba de sonreír pero el sofoco, el traqueteo y la faja solo le dejaban exclamar sin emitir voz ¨NO LLEVO FLORES, COMO HAY CRISIS PERO ESTA ES LA CARROZA DE POCOYÓ-POCOTÚ¨

Pregunto: los que coordinan la cabalgata ya podrían controlar eso. Debería estar prohibido que nos recordaran la crisis. La hay, somos conscientes, pero disfrázala de creatividad. Si no hay para pagar músicos, mete una charanga entre alguna carroza. O conecta las radios de los coches que las arrastran con la misma emisora para que haya hilo musical y NO TENGA QUE OIR A LA DICHOSA SEÑORA HABLAR DE ESO. Si está agobiada o triste, apúntese a una actividad en el centro cívico de su barrio.

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Sigo. Pasan las 15 carrozas más aburridas de la historia y a continuación, menos mal, la charanga de la Voz, los cabezudos y los gigantes. Los únicos que parecían vivos esta tarde.
Vamos, como dice mi amiga Celia, las mejores carrozas venían al final: los camiones de la basura. El resto, un pestiño.
Alcalde no le voy a pedir una casa, no. Solo recordarle que, en tiempos de crisis, hay que estar más atento de donde se invierte el poco dinero que hay. Menos carrozas y más música. Menos señoras aburridas, menos adolescentes pavisosas avergonzadas por ir subidas en una carroza y más implicar a almerienses que, de verdad, quieran divertirse y divertir.
Ya se que el espíritu de esta tierra es conformista y pesimista pero que no nos lo restrieguen por la cara.

PD: Mañana veréis cuántas crónicas hay de la Batalla hablando de diversión, belleza, alegría…Mentiras todas. Un soberano coñazo.
y…querida señora POCOYO NO, POCA LECHE PA LA CRISIS y no se me enfade, felicite a su peluquera por los bucles. Era usted talmente la princesa Yasmine.

http://youtu.be/lRBwd-d8BL0 (vídeo del paso por la Puerta de Purchena, el punto donde estaba el alcalde, por eso oís música)

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